ENTRADERA FATAL EN EZPELETA: LA MATARON DE UN ESCOPETAZO DELANTE DE SUS HIJOS

EL INQUISIDOR ONLINE
0

En la medianoche del jueves se produjo un cruel asesinato en medio de una entradera. Una mujer de 44 años murió en manos de cuatro delincuentes armados que entraron a su casa de Baradero al 4500 en Ezpeleta. 
Según fuentes policiales, la víctima fue identificada como Zoraida Angélica Suárez Medrano, madre de seis hijos. Minutos después de la medianoche, cuatro ladrones vestidos con uniformes policiales irrumpieron por un pasillo y una puerta que estaba sin pasador en la mencionada vivienda del barrio Villa Augusta. A punta de pistola, simulando un allanamiento, amenazaron a la dueña de la vivienda y a sus hijos y les exigieron que entregaran todos los elementos de valor que tenían.
La mujer les explicó que no tenía nada de lo que pedían. Le dijo que no tenía plata y que una de sus hijas sufría una patología crónica. Entonces se produjo un forcejeo que terminó cuando uno de los asaltantes disparó un balazo de escopeta que impactó en la axila de la dueña de casa. Luego de herir de muerte a la mujer, los asaltantes la sacaron de la rastra a la vereda y la dejaron tirada.
Los asaltantes huyeron con dos celulares que les robaron a la dueña de casa y al hijo y con un atado de cigarrillos. Intentaron llevarse una bicicleta pero no lo consiguieron.
Desesperado, uno de los hijos de la víctima pidió auxilio a los vecinos para socorrer a su madre, que sangraba y agonizaba. Una enfermera que vive en la zona y uno de los hijos se alternaron para hacerle maniobras de RCP a la víctima.
Mientras que uno de los habitantes de la cuadra alertó a la policía. Pese a la demora de la ambulancia del SAME, los vecinos pidieron que la policía se encargue del traslado de Zoraida, pero dijeron que por protocolo no podían hacerlo, por más que haya riesgo de vida.
20 minutos después, la mujer malherida fue llevada en ambulancia al hospital Isidoro Iriarte donde intentaron salvarle la vida, pero la cantidad de sangre que había perdido le provocó la muerte.
Hasta el momento, los efectivos de la comisaría 6° no lograron apresar a los sospechosos y se enfocaron en la tarea de revisión de las cámaras de seguridad instaladas en las viviendas de la zona para tratar de encontrar alguna imagen que les permita identificar a los autores del homicidio.
“Creo que mi mamá reconoció a uno de los asaltantes. El ladrón forcejeó con ella, la tomó de un brazo y le disparó con una escopeta recortada en la axila. Después la sacó a la vereda y la dejó tirada. Mientras uno de mis hermanos y una vecina que es enfermera intentaban salvarla, mi mamá se desangraba y la ambulancia tardó 25 minutos en llegar”, expresó Antonella, una de las hijas de Zoraida.
Zoraida y sus hijos se instalaron hace tres años en esa zona de Ezpeleta. Para no sufrir hechos delictivos, tomaban la precaución de evitar salir a la vereda o usaban algún remise cada vez que tenían que trasladarse hasta el centro de esa localidad. Nunca vivieron la situación traumática de que delincuentes irrumpieran en la casa para agredirlos. Los robos de los que fueron víctimas los integrantes de la familia habían ocurrido cuando se trasladaban por la zona.
“Mi mamá rogaba a los delincuentes que no lastimen a una de mis hermanas que, del susto, salió corriendo. Uno de los asaltantes la agarró de los pelos y la agredió con un palo. Entonces mi mamá le suplicó que la suelte y que no le hiciera nada”, dijo la hija mayor de la víctima.
“Estos delincuentes dejaron seis hijos sin madre. Tengo una hermana que sufre una discapacidad. Ahora tenemos miedo de que, además que mataron a mi mamá, los delincuentes quieran volver e intenten meterse en mi casa otra vez”, concluyó Antonella, la hija mayor de la víctima
La escena del sangriento episodio está a cien metros de la avenida Francia, y muy cercana a la villa Los Álamos. Una zona muy transitada durante el día, pero que, al caer la noche, muestra otra cara, sin vecinos ni policías en la calle.
“Antes que llegara la ambulancia mi mamá había sufrido un paro cardíaco. Aunque falleció cuando la llevaban al hospital, la ambulancia tardó veinte o veinticinco minutos en llegar. También vinieron seis móviles policiales. No sé para qué. Llegaron cuando ya no podían hacer nada. Mi mamá alcanzó a decir que tenía frío, que no la dejemos, se estaba desangrando”, expresó, entre lágrimas, la hija mayor de la víctima.
Tags

Publicar un comentario

0Comentarios
Publicar un comentario (0)

#buttons=(Acepto) #days=(20)

Nuestro sitio utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Saber más
Accept !